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3.8.14

La leprosería abandonada de Abona



Una de las cosas que tiene convertirse en un “respetable” padre de familia es que tienes bastante menos tiempo que antes para andar metiéndote en “sitios oscuros” (como les llama mi abuela).
Llegan las vacaciones y tras buscar como loco por toda la red acabas dando con un viaje a Tenerife  a un precio razonable, con un paquete de esos de Todo Incluido con la idea de tirarte todo el día en la piscina del hotel, comiendo como un descosido y jugando con tu hija de 6 meses. También piensas en alquilar un coche para dar una vuelta por la isla, subir al Teide y esas cosas que suelen hacer los turistas normales.

Pero mientras andas por el sur de la isla, trasteando con el GPS aparece que hay un abandono a pocos km. “¿Oye, y si echamos un vistazo rápido a esto, sólo por curiosidad?”. Pues para allá que vamos. Total, ni llevo la réflex, ni el trípode y estamos en plan tranquilo…

Total, que aparcamos el coche, miras monte arriba y ves esto…



-“ Oye, que tal si le das de comer un poco a la enana y yo subo corriendo a echar un par de fotos rápidas?”
Pues 3 minutos después estaba arriba jadeando como un perro y pensando que empiezo a estar mayor para correr campo a través en sandalias.
Lo primero que llamaba la atención era la enorme iglesia, especialmente por el diseño y por estar hecha prácticamente entera de hormigón.




El interior estaba totalmente vacío. Por suerte había bastante luz para hacer las fotos sin trípode. Aquí se aprecia que no toda la estructura era de hormigón, sino que las paredes estaban hechas con bloques de piedra.




En el interior de la nave principal se puede observar mejor. Las columnas de las esquinas y toda la estructura del tejado eran de hormigón, mientras que el resto de paredes era de piedra. Resulta raro encontrar un edificio en este estado de deterioro general pero con todas las estructuras intactas. Lo normal es encontrar el techo con bastante más agujeros.



Desde una de las ventanas (la tercera por la izquierda, en la foto del frontal de la iglesia) se podía ver que el número de edificaciones era bastante importante en dirección al mar. Prácticamente hasta donde alcanzaba la vista estaban estas edificaciones bajas.




Por el lado contrario, hacia el interior de la isla, apenas se veían un par de edificaciones más, aunque el camino se perdía en la lejanía.




El último uso del lugar había sido como terreno militar, destinado sobre todo a campamentos y maniobras. A pesar de la pintada es bastante dudoso que aquello hubiera sido alguna vez un polvorín.



Del interior de los edificios no hay casi fotos, y la única salvable (y estuve dudando en si ponerla o no, por borrosa) es esta. Un pasillo central y con puertas y habitaciones a los lados. Esta claro que la compacta va bien, pero para estas cosas deja bastante que desear.




En esta otra imagen se observa mejor el número de edificios, todos prácticamente iguales. Eché un vistazo rápido a un par de ellos pero sin encontrar nada interesante. Ni rastro de mobiliario o cualquier otro detalle que me llamara la atención. Casi mejor, porque son trípode poco hubiera podido fotografiar.




Por lo visto estos edificios fueron utilizados como barracones militares y fueron los que más avanzado estado de construcción presentaban.




Por desgracia no tenía mucho más tiempo. El sol cada vez estaba más bajo en el horizonte y mi chica debía de estar impacientándose, así que hice una última foto a la iglesia y volví corriendo hacia el coche como alma que lleva el diablo.




Luego me enteré que aquel lugar se había levantado ideado como una leprosería. Realmente el sitio era enorme y sólo vi una pequeña parte del lugar. También parece que nunca se terminó de construir ya que en los 40 aparecieron los primeros tratamientos eficaces contra la lepra por lo que estos guettos para enfermos dejaron de tener sentido.

El lugar está situado en el pueblo de Abades  y el artículo que mejor cuenta la historia del lugar es el llamado La ciudad fantama.

Si te ha gustado la entrada puede que te interese echar un vistazo a otros hospitales ,zonas militares o todos los abandonos localizados en España.
Por cierto, en breve me voy a recorrer Bretaña y Normandía. Viaje familiar, por supuesto, pero esta vez no me olvidaré la réflex y el trípode.  Por si acaso
Salu2!

24.5.12

Colaboraciones: El Ex-cuartel


Era un día frío y lluvioso, nada propicio para hacer fotos, pero la cercanía  mi destino por unos días por temas laborales, hizo que mi compañero y yo nos acercáramos para contemplar esta magnífica construcción abandonada a su suerte, y que tantas veces nos habían comentado por su magnitud.




Se localiza cerca de una bella ciudad rodeada por imperiosos fuertes en su mayoría en buen estado de conservación, decidimos, por ser el más majestuoso, acudir este en concreto. Encaramado en una colina a la que se accede por una angosta pista semi-asfaltada y sin indicaciones precisas para llegar al lugar.



La entrada parece pequeña, de dos metros de ancha, pero al atravesarla accedemos a un patio gigante con un foso e imponentes muros que cierran el interior del fuerte en varios anillos protectores.



 Todavía están las casetas donde el ejército estuvo acuartelado y algunas conservan restos de las cocinas y chimeneas donde desarrollaban su vida diaria.




Las múltiples estancias nos hacen adivinar el gran número de acuartelados que estarían destinados en aquel lugar, todos ellos encargados de la protección del interior del núcleo del fuerte. En el interior encontramos la única edificación de color amarillo, a la que se accede tras pasar gran cantidad de puertas intermedias, en ella nos damos cuenta de la calidad que tuvieron sus despachos, con los suelos de madera y grandes techos de escayola con unos grandes ventanales que divisan y vigilan por todos los costados las instalaciones del fuerte. 



Llegamos a una de las zonas más mágicas de este edificio al encontrarnos con el único objeto del mobiliario que no ha sido retirado del lugar, una bañera enorme encaramada en la parte alta del edificio y con un gran ventanal que divisa parte de la ciudad y el fuerte completo.





En todas las instalaciones existen gran cantidad de galerías interiores que recorren el fuerte por el interior de sus muros y muchos recovecos en los que nos encontramos objetos que demuestran otros usos posteriores al acuartelamiento.





Es complicada la salida directa del edificio por los múltiples pasillos, escaleras y fosos. Nos vamos con ganas de volver y pasar más tiempo en este imponente fuerte del S XVIII, el tiempo de ocio ha finalizado para nosotros.


Ricardo Fernández Vañes

@ricardobarruelo

Un saludo

17.1.12

Batería de costa abandonada en Cartagena

El siguiente abandono es un abandono “con trampa”. Ciertamente el lugar está en desuso, pero en realidad no está abandonado, ya que se encuentra parcialmente restaurado y rehabilitado como atracción turística.

La batería costera de Castillitos es uno de los emplazamientos artilleros de costa que rodean la ciudad costera de Cartagena, y probablemente uno de los más importantes. Se empezó a construir en 1933 y estuvo terminada casi por completo en el 36, coincidiendo con la Guerra Civil. En aquella época los cañones eran plenamente operativos salvo por la falta de una dirección de tiro operativa, que no fue construida hasta terminada la guerra.
Las instalaciones estuvieron en uso hasta 1994, momento en el que fueron abandonadas y vandalizadas. Por suerte se llevó a cabo una restauración bastante completa y a fecha de hoy es posible visitar el lugar con garantías de que ningún suelo se te va a hundir al paso.

El nombre de Castillitos le viene que ni pintado al lugar, ya que las edificaciones que componen la batería fueron construidas usando piedra y con numerosas torres y almenas que le dan ese aspecto de pequeño castillo medieval.



Lo más impresionante del lugar son los dos cañones Vickers de 381mm, capaces de lanzar proyectiles de poco menos de 40cm de diámetro y el peso de un Seat 600 a casi 35 km. de distancia. A fecha de hoy los dos cañones están pintados de negro, lo que junto con su colosal tamaño les da un aspecto decididamente amenazador.



Al fondo de la imagen aparece la dirección de tiro que servía para localizar y medir las distancias, trayectorias y velocidades de los barcos objetivo, y dar las ordenes de dirección y elevación de los cañones para el disparo.



Desde ella, en posición elevada, se tiene una inmejorable vista de los cañones y el área de alcance de los mismos. Ciertamente debía de ser impresionante y ensordecedor ver disparara a semejantes bichos desde ahí arriba.



En las paredes interiores de la dirección de tiro encontramos los dibujos de las siluetas de distintos navíos organizados por nacionalidades. Debía ser una forma rápida de comprobar a quien estabas apuntando, además de servir como referencia para calcular a que velocidad y como de rápido podían virar los blancos.



Sin embargo, lo más curioso de estos cañones es lo que no se ve a simple vista. A pesar de su impresionante tamaño, el carenado del cañón apenas levanta un par de metros sobre la superficie. No es demasiado para un cañón que mide algo menos de 20 metros de largo.

Resulta sorprendente descubrir que la maquinaria del cañón se extiende dos pisos hacia abajo.

Lo primero que encontramos fueron los almacenes de munición. Las puertas de persiana estaban destrozadas, y dentro sólo quedaban viejas estanterías oxidadas donde se guardaban los proyectiles. Justo tras la puerta se observaba un curioso sistema de raíles suspendidos para transportar los pesadísimos proyectiles perforantes de 885 kilogramos hasta el cañón.



Este es el eje del cañón. Todo esto giraba usando sistemas hidráulicos. En el centro se observa lo que queda de lo que parece un sistema para subir o bajar munición, aunque no nos quedó claro si servía para subir los proyectiles o bien para recuperar las vainas de los proyectiles. Teniendo en cuenta que este mastodonte era capaz de realizar un disparo cada 60 segundos, la actividad en toda la zona debía ser un auténtico espectáculo.



La sala de máquinas se encontraba justo al otro lado. Aún hoy se conservan gran parte de los motores que servían para impulsar el líquido hidráulico necesario para mover las más de 100 toneladas del conjunto. También se podían ver los sistemas de ventilación y filtros de aire para mantener el lugar habitable.



A pesar de estar parcialmente desmantelados (faltaban bastantes piezas aquí y allá), el estado de la maquinaria era sorprendentemente bueno a pesar de los años de abandono. Las bombas y compresores aún conservan la pintura en buen estado.



Una planta más arriba se encontraba el eje que servía para cambiar la elevación del cañón. La altura hasta la plataforma superior era de algo más de dos metros, lo que sirve para hacerse una idea del tamaño del lugar. Encontramos bastantes desperdicios y botellas vacías allí. Resulta un sitio cuanto menos curioso para hacer botellón, sobre todo porque el sitio se encuentra totalmente a oscuras.



Una planta más arriba se llega a la base del cañón. Allí se podía ver en la pared una regla graduada en grados para poder saber hacia donde estaba orientado el cañón. Por allí se filtraba algo de luz por pequeños agujeros y juntas del cañón, bastante como para poder moverse en la penumbra, pero totalmente insuficiente como para hacer fotos sin la ayuda de la linterna.



Esto es el cañón, visto desde su parte trasera. El “tapón” que se ve arriba es la puerta que se utilizaba para cargar la munición en el arma. Por las pintadas se deducía que debía de haber forma de subir a nivel del suelo (pero dentro del cañón), pero no dimos con ella. Además, el calor sofocante dentro de aquel sitio y el poco sitio para moverse y colocar los trípodes no daban mucho juego para las fotos, así que decidimos salir de allí rápidamente.



El resto de los túneles y habitaciones en el interior del emplazamiento eran curiosos, pero desgraciadamente apenas quedaba algo más que paredes de hormigón y algún resto de cableado eléctrico oxidado aquí y allá. Interesante para ver, pero con poco interés fotográfico, especialmente sumado a la ausencia casi total de luz.

En cuanto al resto de las edificaciones, poco más de lo mismo. Apenas algunos carteles sobre las puertas servían para hacerse una idea del uso que tuvieron las estancias en su día, salvo por algunos indicios difíciles de ver, como restos de soportes de hormigón para maquinaria, o raíles para transportar vagonetas en algunos suelos.



Con la caída del sol nos dirigimos de vuelta al coche. Resulta curioso como una visita que se planteaba poco más o menos como turística al final acabó siendo tan fructífera fotográficamente. Y pocas veces en la vida puede uno decir que ha estado husmeando en las tripas de semejantes colosos de guerra.



Para los que quieran ir a verlo, comentar que se puede llegar sin problemas en coche, aunque la carretera es estrecha y sinuosa. Es una visita recomendable para cualquiera con curiosidad. Os dejo la localización en Google Maps. En el modo de foto aérea se pueden observar los cañones perfectamente

El lugar se encuentra restaurado y vigilado con cámaras, aunque en principio se puede deambular por allí sin restricciones, aunque conviene tener cuidado al asomarse por el acantilado, como los carteles indican.

Salu2!

3.12.08

EQ6.Base militar rusa abandonada.

Al día siguiente volvimos a salir en busca de otro abandono que nos había referenciado nuestro amigo holandés Barje. Por desgracia, este hombre aún usa medios “analógicos” para localizar los lugares, así que en vez de coordenadas teníamos solo el nombre de un pueblo y la descripción de “cuartel ruso”.

Tras dar unas cuantas vueltas dimos con lo que supusimos que eras el lugar. Desde fuera llamaba bastante la atención el edificio principal, con una enorme estrella, que en su día debió ser roja, en su parte superior.



Las instalaciones consistían en varios edificios alargados conectados entre sí por pasarelas cubiertas.

El edificio principal fue el que exploramos en mayor detalle. La estructura de todos los pisos eran muy similares. La zona central tenía habitaciones más pequeñas, además de las escaleras principales. Probablemente fueran despachos o similares. En los extremos se encontraban habitaciones enormes, totalmente vacías salvo por las columnas del edificio. Por último, en las esquinas había varias habitaciones más pequeñas, además de servicios y duchas.

En algunos casos las habitaciones grandes parecían acondicionadas como gimnasios o algo así. Tenían grandes ventanales y abundante luz. Tal vez fueran aulas o algo parecido.



Los sótanos eran bastante grandes y encontramos algunas cosas interesantes. Quizá lo más destacado fueran grandes láminas, todas ellas refiriéndose a diferentes modelos de camiones de transporte militares, con abundantes instrucciones gráficas sobre sus componentes mecánicos y utilización. En un principio esto nos hizo pensar que se podría tratar de una base logística. Sin embargo, la falta de edificios de almacenaje o garajes para los camiones nos hizo desechar la idea. Puede que fueran sólo cuarteles para tropa, con zonas de formación para mecánicos militares y otras especialidades.



Curiosamente, al contrario que en otros edificios similares, gran parte de los niveles inferiores de los sótanos, en concreto la sala de máquinas, estaban totalmente inundados. El reflejo del agua totalmente en calma le daba un aspecto realmente curioso. A primera vista parecía más una niebla densa más que líquido.



Alguna de la habitaciones de los pisos superiores parecían indudablemente dormitorios. En la pared de uno de ellos encontramos recortes de revistas de moda. Desde luego resultaba curioso ver los recortes: un hombre y varias mujeres, y todos vestidos. También es curioso ver que el papel de revista resiste bastante mejor el paso del tiempo que el ya habitual papel pintado ruso, hecho con periódicos viejos.



Otras de las habitaciones tenían pintadas en ruso aquí y allá, escudos, lemas, incluso murales con escenas militares, con tanques y puestos de ametralladora dibujados. También encontramos un mapa de Europa, aunque no tan grande como el de la base de tanques, aunque con más detalles de ciudades. La zona de la península tenía todas las capitales de provincia y pueblos importantes.



En una habitación cercana al montacargas encontramos el único resto de mobiliario en todo el edificio. Esta lámpara estaba en lo que debió ser una pequeña oficina que tenía un mostrador parecido a las taquillas de billetes de los trenes. Los cristales estaban pintados y tapados, así que la escasísima luz que había en la habitación provenía de la puerta abierta. Para hacer la foto tuve que iluminar con la linterna.



En los niveles superiores encontramos varias canchas de baloncesto, con grandes focos en los techos inclinados siguiendo la forma puntiaguda del tejado. El baloncesto allí debió de ser un juego peligroso, ya que el techo llegaba hasta el suelo en los laterales. Probablemente más de un descalabro debió darse allí al retroceder hacia la banda sin acordarse de que el techo llegaba al suelo.



En una de las escaleras encontré algo curioso. Tenían el aspecto de lonchas de pan de molde bastante marrones y endurecidas. Podrían haber sido de algún “okupa” o excursionista de no ser por un detalle: parte de ellas aún estaban envueltas en papel marrón similar al usado para envolver los paquetes en correos, con sellos e inscripciones en ruso. Evidentemente no se me ocurrió probarlo, pero como proyectil arrojadizo tenía cierta utilidad aún. En la foto se puede ver el cartón que los envolvía en la esquina superior izquierda de la imagen.




Los edificios traseros parecían más de servicio. Aquí encontramos varias habitaciones que debieron ser cocinas y lavanderías, por los azulejos de las paredes y el suelo. Tampoco quedaba maquinaria alguna ni mobiliario. Lo más parecido que encontramos fue este extractor, que ahora sólo giraba por la fuerza del viento.



Aquí, los sótanos estaban totalmente inundados, con el nivel del agua bastante más arriba que en el otro edificio. Aquí ni siquiera se podía plantear uno echar un vistazo. Al menos sin un traje de neopreno y un buen montón de vacunas previas.



Estos edificios estaban bastante más destrozados que el primero. Más pintadas y más muros rotos. Encontramos bastantes bolas de airsoft también. Supongo que el hecho de estar más ocultos de la vista desde la carretera los hacían más susceptibles a estas cosas.

La visita fue de lo más entretenida, aunque no tan exhaustiva como hubiéramos querido. Desgraciadamente la falta de tiempo y el cansancio acumulado empezaban a hacer mella, así que dejamos sin visitar bastantes zonas del lugar. De cualquier manera, lo cierto es que los edificios eran bastante similares entre si, y en algunos momentos uno pensaba que ya había pasado por la mayor parte de las habitaciones y escaleras.



Como colofón, os dejo una foto que tomé allí. Alguien había dejado tiradas un montón de piezas de ajedrez en un pasillo. No sé si alguien se dedicaría a jugar allí, apartado del mundanal ruido, pero el resultado fotográfico que daban, allí tiradas, era estupendo.



Salu2!