17.1.12

Batería de costa abandonada en Cartagena

El siguiente abandono es un abandono “con trampa”. Ciertamente el lugar está en desuso, pero en realidad no está abandonado, ya que se encuentra parcialmente restaurado y rehabilitado como atracción turística.

La batería costera de Castillitos es uno de los emplazamientos artilleros de costa que rodean la ciudad costera de Cartagena, y probablemente uno de los más importantes. Se empezó a construir en 1933 y estuvo terminada casi por completo en el 36, coincidiendo con la Guerra Civil. En aquella época los cañones eran plenamente operativos salvo por la falta de una dirección de tiro operativa, que no fue construida hasta terminada la guerra.
Las instalaciones estuvieron en uso hasta 1994, momento en el que fueron abandonadas y vandalizadas. Por suerte se llevó a cabo una restauración bastante completa y a fecha de hoy es posible visitar el lugar con garantías de que ningún suelo se te va a hundir al paso.

El nombre de Castillitos le viene que ni pintado al lugar, ya que las edificaciones que componen la batería fueron construidas usando piedra y con numerosas torres y almenas que le dan ese aspecto de pequeño castillo medieval.



Lo más impresionante del lugar son los dos cañones Vickers de 381mm, capaces de lanzar proyectiles de poco menos de 40cm de diámetro y el peso de un Seat 600 a casi 35 km. de distancia. A fecha de hoy los dos cañones están pintados de negro, lo que junto con su colosal tamaño les da un aspecto decididamente amenazador.



Al fondo de la imagen aparece la dirección de tiro que servía para localizar y medir las distancias, trayectorias y velocidades de los barcos objetivo, y dar las ordenes de dirección y elevación de los cañones para el disparo.



Desde ella, en posición elevada, se tiene una inmejorable vista de los cañones y el área de alcance de los mismos. Ciertamente debía de ser impresionante y ensordecedor ver disparara a semejantes bichos desde ahí arriba.



En las paredes interiores de la dirección de tiro encontramos los dibujos de las siluetas de distintos navíos organizados por nacionalidades. Debía ser una forma rápida de comprobar a quien estabas apuntando, además de servir como referencia para calcular a que velocidad y como de rápido podían virar los blancos.



Sin embargo, lo más curioso de estos cañones es lo que no se ve a simple vista. A pesar de su impresionante tamaño, el carenado del cañón apenas levanta un par de metros sobre la superficie. No es demasiado para un cañón que mide algo menos de 20 metros de largo.

Resulta sorprendente descubrir que la maquinaria del cañón se extiende dos pisos hacia abajo.

Lo primero que encontramos fueron los almacenes de munición. Las puertas de persiana estaban destrozadas, y dentro sólo quedaban viejas estanterías oxidadas donde se guardaban los proyectiles. Justo tras la puerta se observaba un curioso sistema de raíles suspendidos para transportar los pesadísimos proyectiles perforantes de 885 kilogramos hasta el cañón.



Este es el eje del cañón. Todo esto giraba usando sistemas hidráulicos. En el centro se observa lo que queda de lo que parece un sistema para subir o bajar munición, aunque no nos quedó claro si servía para subir los proyectiles o bien para recuperar las vainas de los proyectiles. Teniendo en cuenta que este mastodonte era capaz de realizar un disparo cada 60 segundos, la actividad en toda la zona debía ser un auténtico espectáculo.



La sala de máquinas se encontraba justo al otro lado. Aún hoy se conservan gran parte de los motores que servían para impulsar el líquido hidráulico necesario para mover las más de 100 toneladas del conjunto. También se podían ver los sistemas de ventilación y filtros de aire para mantener el lugar habitable.



A pesar de estar parcialmente desmantelados (faltaban bastantes piezas aquí y allá), el estado de la maquinaria era sorprendentemente bueno a pesar de los años de abandono. Las bombas y compresores aún conservan la pintura en buen estado.



Una planta más arriba se encontraba el eje que servía para cambiar la elevación del cañón. La altura hasta la plataforma superior era de algo más de dos metros, lo que sirve para hacerse una idea del tamaño del lugar. Encontramos bastantes desperdicios y botellas vacías allí. Resulta un sitio cuanto menos curioso para hacer botellón, sobre todo porque el sitio se encuentra totalmente a oscuras.



Una planta más arriba se llega a la base del cañón. Allí se podía ver en la pared una regla graduada en grados para poder saber hacia donde estaba orientado el cañón. Por allí se filtraba algo de luz por pequeños agujeros y juntas del cañón, bastante como para poder moverse en la penumbra, pero totalmente insuficiente como para hacer fotos sin la ayuda de la linterna.



Esto es el cañón, visto desde su parte trasera. El “tapón” que se ve arriba es la puerta que se utilizaba para cargar la munición en el arma. Por las pintadas se deducía que debía de haber forma de subir a nivel del suelo (pero dentro del cañón), pero no dimos con ella. Además, el calor sofocante dentro de aquel sitio y el poco sitio para moverse y colocar los trípodes no daban mucho juego para las fotos, así que decidimos salir de allí rápidamente.



El resto de los túneles y habitaciones en el interior del emplazamiento eran curiosos, pero desgraciadamente apenas quedaba algo más que paredes de hormigón y algún resto de cableado eléctrico oxidado aquí y allá. Interesante para ver, pero con poco interés fotográfico, especialmente sumado a la ausencia casi total de luz.

En cuanto al resto de las edificaciones, poco más de lo mismo. Apenas algunos carteles sobre las puertas servían para hacerse una idea del uso que tuvieron las estancias en su día, salvo por algunos indicios difíciles de ver, como restos de soportes de hormigón para maquinaria, o raíles para transportar vagonetas en algunos suelos.



Con la caída del sol nos dirigimos de vuelta al coche. Resulta curioso como una visita que se planteaba poco más o menos como turística al final acabó siendo tan fructífera fotográficamente. Y pocas veces en la vida puede uno decir que ha estado husmeando en las tripas de semejantes colosos de guerra.



Para los que quieran ir a verlo, comentar que se puede llegar sin problemas en coche, aunque la carretera es estrecha y sinuosa. Es una visita recomendable para cualquiera con curiosidad. Os dejo la localización en Google Maps. En el modo de foto aérea se pueden observar los cañones perfectamente

El lugar se encuentra restaurado y vigilado con cámaras, aunque en principio se puede deambular por allí sin restricciones, aunque conviene tener cuidado al asomarse por el acantilado, como los carteles indican.

Salu2!

5 comentarios:

Riselotte dijo...

¡Un reportaje excelente! Entre que me gusta todo eso de castillos, y medieval y he aprendido cosas nuevas, como por ejemplo como era la maquinaria de los cañones y el punto de los dibujos de las siluetas de las naves marinas en la pared y su posible uso me ha sorprendido, nunca había visto nada igual.
Apoyo tu afirmación acerca de que el estado de la maquinaria está en muy buen estado. Parece como si la limpiasen cada x tiempo. Y las fotografías, a pesar de que no hubiese mucha luz, han salido geniales. De veras que nunca diría que fueron tomadas en un lugar con poca luz.

Nalabcer dijo...

Bestial el procesado de la tercera foto y la composición de la cuarta! Muy buen repor de la bateria Aban. Como bien dices con mucho restaurado ya pero que merece la visita, aun se respira el aire decadente de estos lugares.

Saludos.

Anónimo dijo...

Muy esmerado reportaje.Mi enhorabuena, tanto por la calidad de las imágenes cómo del texto.
Una pregunta: ¿Cómo se llega hasta allí y hace falta algún permiso o algo?

Saludos desde La Manga

moda hip hop dijo...

Me gusta..

Kike dijo...

Hola! me gustaria acercarme esta semana exactamente las pinturas de los barcos americanos, franceses e ingleses se encuentran en las torretas de arriba no?