1.2.11

EQ12. Fabrica abandonada de galletas en Alemania.

“Es una fábrica de galletas grande”. Esa era la descripción que teníamos del sitio. Ni como entrar, ni como estaría, si valdría la pena el paseo hasta el sitio. El problema es que nuestro amigo Bart tampoco había estado, por lo que las referencias que teníamos eran de tercera mano. Al final del día al sitio le acabaríamos llamando el “cookie monster”.

Llegamos allí más o menos a la hora, y tras encontrarnos con Bart y hacer los saludos y presentaciones de rigor, nos dirigimos a una de las entradas. La puerta para coches estaba cerrada y bloqueada por trastos. La pequeña, que daba acceso a la garita de seguridad también…. Aunque sin llave, por suerte.

Nada más entrar nos encontramos con el taller de la fábrica. Había máquinas para aburrir: tornos, taladros industriales, gruas… Aquello ya era una pasada y una mina para las cámaras de fotos.



Aparte de la habitación principal encontramos varios cuartos aledaños interesantes, como oficinas, baños y almacenes con productos químicos y pinturas. A mi me llamó la atención esta oficina, que debía ser la del diseñador industrial o algo parecido.



Cuando volví al taller la cosa estaba rara. La mayoría de la gente andaba por ahí dispersa haciendo fotos, aunque unos cuantos andaban llamando al resto por lo bajinis.
Al parecer habían visto a alguien con aspecto de vigilante paseando hasta la salida por las calles del interior de la fábrica. Se había marchado, pero comentaban que probablemente había visto a alguno del grupo. Sugerí que nos adentráramos más en la fábrica. Si venía la Polizei o alguien a echarnos que no nos encontraran justo al lado de la entrada, sino dentro y después de haber hecho un buen puñado de fotos.



Tras comprobar que no había nadie a la vista cruzamos la calle y nos dirigimos al siguiente edificio.


Tras un buen rato de exploración llegamos a la conclusión de que aquella era la parte de almacenaje y empaquetado de las galletas. Quedaban muy pocas máquinas en aquella zona. Casi todo eran enormes espacios abiertos que debieron servir para organizar los envíos hasta el muelle de carga para su distribución.

El edificio más alejado parecía el más antiguo, así que empecé a mirar por allí. Las plantas bajas estaban bastante más oscuras de lo que parecen en las fotos. El día era gris y amenazaba con empezar a llover en cualquier momento. Durante un buen rato estuve seguro de que estaba cayendo un buen chaparrón, por el ruido del agua, hasta que conseguí asomarme al exterior y descubrí que en realidad el ruido lo producía el río junto a la fábrica.



Las salas eran enormes. Probablemente fueran los primeros almacenes de la fábrica. Resultaba curioso ver los enormes charcos de agua, sobre todo teniendo en cuenta que había al menos un piso más sobre el que estábamos.



La planta superior era aún más curiosa. El tejado tenía forma curvada y prácticamente no había habitaciones.



La única que encontré en el edificio fue esta. Apenas un par de paredes y una puerta al fondo. La encontré porque alguien había tirado la pared por donde entré. De no ser así la habría pasado de largo. La única luz venía del techo y la habitación estaba completamente vacía y muy oscura.
Hice la foto con pocas esperanzas, por la falta de luz, y al final resultó ser una de las que más me han gustado.



Al final del edificio se volvía a la zona más moderna. Probablemente se utilizaba de zona de de empaquetado. Las únicas máquinas que quedaban eran algunas cintas transportadoras y poco más, y estaban totalmente dispersas y sueltas aquí y allá.
Esta sala de control estaba al principio del edificio, y probablemente sirviera para manejar la maquinaria de las cintas.



Cuando acabé de hacer fotos por aquí empezó a aparecer más gente del grupo, empezando por Bartje, que suele moverse bastante rápido, y seguidos del resto del grupo, cuyas voces se oían en el piso de abajo. Mirando el reloj me di cuenta de que había estado casi media hora haciendo fotos en solitario.

Seguimos haciendo fotos por el edificio, esta vez con más gente. Había un montón de pequeños detalles aquí y allí, pero la tónica general eran enormes habitaciones vacías con el suelo de loseta roja y blanca. Lo irónico de este tipo de lugares, tan enormes y con tantas cosas que fotografiar es que uno acaba saturado. Si el sitio fuera más pequeño o más reventado cada vez que encuentras un pequeño detalle que fotografiar se convierte casi en una fiesta. En estos sitios, detalles que en otras circunstancias serían un hallazgo se acaban convirtiendo en “otra tontería más”.



Hasta un total de cinco plantas, muy parecidas entre si. Lo que más me llamó la atención fueron las pequeñas habitaciones cercanas a las escaleras. Parecían algún tipo de salas de descanso o vestuarios.



Más hacia el interior del edificio, tomando como referencia la entrada, encontramos la zona de las “bandejas colgantes”. Estas lineas de transporte se usaban para llevar los productos terminados desde la fábrica propiamente dicha hasta la zona de envasado y almacenaje donde estábamos. El “túnel” que se ve al fondo cruzaba sobre la calle principal del pueblo hasta otro edificio mediante un puente cubierto.



Dejamos la zona de fábrica para más tarde. Antes acabamos de ver el edificio donde estabamos. Cerca de la zona de la foto anterior, en la misma planta, encontramos los laboratorios que debían usarse para control de calidad. Contaban con un buen número de habitaciones separadas por mamparas de cristal y madera, todas ellas con los típicos azulejos de laboratorio. En una de ellas encontramos un par de hornos y estas botellas de productos químicos con nombres ilegibles para los que no sabemos alemán y aspecto bastante tóxico.



Una planta más arriba encontramos algo curioso. Aparte del maniquí, que es lo primero que salta a la vista por su aspecto un tanto macabro, aquello era una especie de costurería. Telas, hilos y botones por doquier. Ni idea de que pintaba aquello en una fábrica de galletas.



Las oficinas tenían un aspecto de lo más moderno. Moqueta, grandes mesas, despachos separados por cristales. Debió renovarse todo poco antes de abandonarse.



Tras reunir a todo el grupo decidimos pasar al edificio de fabricación. Este parecía bastante más antiguo que el primero, y mucho más pequeño. Apenas una cuarta parte del que habíamos estado y cinco plantas incluyendo el sótano. Sin embargo, la impresión de vacío que habíamos visto el primero desapareció al poco de cruzar el puente cubierto.

Aquí estaba toda la maquinaria prácticamente intacta. Y antigua, especialmente en la planta baja. Estos monstruos de casi dos metros de diámetro servían para convertir la harina y el agua en masa para tostar. A diferencia de una fábrica actual, los “calderos” no se vaciaban automáticamente, sino que se “desmontaban” y transportaban a mano sobre carretillas hacia la el resto de la cadena de montaje.



A continuación encontramos dicha línea, con maquinas para cortar y tostar el producto. A pesar del polvo y la suciedad uno casi se podía imaginar las galletas deslizándose sin fin por aquellos carriles mientras el olor a tostado flotaba en el ambiente.



En la planta inferior estaban las “extensiones” de la máquina, aunque en realidad se trataba de la misma. Eran los hornos, probablemente a gas, que calentaban y cocinaban el producto.



Una de las mayores sorpresas nos esperaba al final del edificio. ¡Un tren!



Más de uno pensará que es lógico que una fábrica como esta tuviera su propia línea de tren. La línea tiene mucha lógica: cargar y descargar materias primas y productos, por ejemplo. Lo que no tenía ninguna, y aún no tenemos explicación, es qué hacía aquel tren allí.
Si os fijáis, la máquina era una diesel con aspecto de antigua y de ser de carga: lenta, pesada y potente.

Sin embargo, y en la foto no se aprecia bien, todos los coches, y no eran pocos, eran de pasajeros. De dos plantas nada menos. Si no fuera porque sería de locos, uno pensaría que algún chalado había robado los vagones y los había escondido allí tras cerrar la fábrica. Puede que se usara para traer a los trabajadores, pero el tren parece demasiado grande para la gente que pudiera trabajar allí. Y la locomotora tampoco acaba de cuadrar en el escenario.



El estado del tren era bueno, salvo por las habituales pintadas y los cristales rotos aquí y allá. De hecho, el tren estaba mucho más pintarrajeado que el resto de la fábrica. Por eso pensamos que pudo llegar allí tras el cierre.





La mayor parte de las plantas superiores estaban bastante vacías. Había máquinas aquí y allí, pero no se veían las cadenas de plantas inferiores.



En algunos sitios se notaba que habían estado desmantelando el lugar. Estos sacos contenían, según su inscipción, lana de roca, usada como aislante. Una esquina de una de las plantas estaba totalmente llena de estos sacos. Suponemos que habían estado retirando el aislante de toda la fábrica y que lo habían estado almacenando allí.



En plantas superiores encontramos también una zona de oficinas y vestuarios. Una de las habitaciones más curiosas era esta con aspecto de sala de juntas. No es muy normal encontrar mobiliario que parezca que dejó de usarse y se dejó tal y como está.



La otra sorpresa estaba en la última planta.



En este lugar aún se mantenía parte de las cadenas de producción. Sin embargo, a diferencia de las plantas bajas, aquí la maquinaria era mucho más moderna, con pantallas y electrónica de aspecto mucho más actual. En este caso sí que daba la impresión de que sólo hacía falta restaurar el suministro eléctrico para echar todo aquello a andar.



A la hora de la salida tuvimos algunas pequeñas complicaciones. Para empezar, tal y como descubrieron a medio día algunos que intentaron salir al coche a comer, la puerta por la que habíamos entrado ahora estaba cerrada con llave. No hubo mayor problema que salir por la zona donde estaba el tren, en la que una pared rota daba acceso a las vías y al exterior.

La otra complicación surgió a raíz de que quisimos volver al primer edificio para ver algunas cosas que algunos habían pasado por alto. En determinado momento perdí de vista a la gente. Como sabía por donde andaban (más o menos) me dirigí hacia allí. De repente vi dos siluetas a contraluz. Pensando que era alguno de mis compañeros me dirigí hacia ellas. A medio camino me di cuenta de que no iba a ser ninguno de ellos.
La descripción de los dos hombres sería la de dos alemanes, uno alto y el otro más bajo y más fuerte, de esos con más cuello que cabeza, y más brazos que cuello. Pelo rapado, cazadoras bomber, botas militares y cara de pocos amigos.

Hablaban poco inglés, pero me dejaron claro que tenía que salir de allí a la de ya. Les dije que buscaría a mis compañeros (ahí el bajito puso cara de desesperación y mala uva) y que saldríamos de allí en cuanto los encontrara para decirselo. Por suerte no hubo mayor problema, excepto para convencer a Dafy que era mejor no discutir con gente así, y salimos por la zona del tren sin mayor novedad.

Este fue la mejor visita de todo el viaje, y en gran parte compensó la ristra de “fails” de los días posteriores, en los que cada sitio que fuimos a ver estaba cerrado, vigilado, sin abandonar o no valía la pena. Y de la fábrica tengo fotos por pura suerte. Una advertencia: jamás desenchuféis el lector de tarjetas de un Mac sin liberarlo antes. No hacerlo me costó una tarde de muy mala leche y probar con muchos programas hasta dar con uno que consiguió recuperar las malditas fotos.

De todos modos, valió la pena.

20 comentarios:

Stewie dijo...

Otro consejo: jamás uséis un Mac ;-)
Menos mal que se pudo solucionar el asunto de las fotos y hoy tenemos esta estupenda crónica del día.
Por cierto, Dafy apunta que "no son policías, no nos pueden echar".

Oscar dijo...

Yo trabajo en una empresa autriaco-alemana ubicada en Francia, y los alemanes usan mucho el tren, muchismo. no me extrañaría que fuera para traer a los trabajadores y traer mercancías. Nosotros tenemos una Locomotora muy parecida. Boniton reportaje

¡Mondoke! dijo...

Excelente tu trabajo. Te leo siempre en el Reader, así que no suelo comentar, pero me fascinan tus posts: tus relatos y cómo mostrás belleza en algo que toda la gente vería como un montón de basura.
¡Felicidades!

Anónimo dijo...

Enhorabuena por tu blog, te invito a que te pases por el directorio web/blog www.cincolinks.com podrás promocionar tu web, con tu ficha y tus votaciones y valoraciones, con un método de intercambio de visitas llamado 5links! con el que tu blog será visitado tanto como visites a los demás y que harán que tu blog se de a conocer por toda la red. Pásate ;)

Saludos, espero verte por www.cincolinks.com.

Anónimo dijo...

me encantan tus reportajes, magnificos. seguid asi, que enividia me dais, ojala pudiera hacer también eso.
mi enhorabuena

Lorenzo dijo...

Me hubiera gustado estar en esa excursión. Que bien que lo pasais..
Saludos

Diana Sanchez Mustieles dijo...

Felicidades por vuestro blog, teneis una fotos de patrimonio industrial impresionantes.
Soy una aficionada al patrimonio industrial y estoy muy interesada en todos los blogs que traten sobre el. Si me dais vuestro permiso colgaré un link en mi blog
un saludo

mi blog es
http://patrindustrialquitectonico.blogspot.com/

Zagx dijo...

Buenas,

Te leo desde hace tiempo, a ratos, y en momentos en los que mi ánimo curioso es elevado, realmente me encanta como retratas los lugares, quizá a veces eche de menos una imagen exterior del lugar, pero lo describes de tal manera que da ganas de ir.

Ahora tengo una duda, ¿lo haces por amor al arte? ¿trabajas en esto? ¿te costeas tu todo? ¿para hacer un viajecito con vosotros, expertos en la materia, hay que pedir cita? XD

Sigue así!!!

PD: Uso Mac y Windows desde hace 21 años... y como con todos los ordenadores... los usb son "caca" y si de fotos se trata, triplecopia y más cuidado que con un pitbull rabioso ^^

natxo dijo...

os invito

natxo dijo...

llevo entrando y saliendo de fabricas y lugares abandonados mucho tiempo pero no soy buen fotografo ni escritor pero si muy buen guia estais invitados y os explicare lo que se trabajaba y funcionaba en cada sitio

Diana Sanchez Mustieles dijo...

Me gustan mucho las imagenes de vuestro blog que tratan de fábricas abandonadas. Enhorabuena por el blog es una maravilla.
Mi blog se dedica a patrimonio industrial arquitectonico y me gustaria incluir el blog en el mio.
http://patrindustrialquitectonico.blogspot.com/

natxo dijo...

frioca1973@hotmail.com

Dani dijo...

NECESITARIA CIERTA INFORMACION PARA ESCRIBIR UN LIBRO, PODRIAS DECIRME LA DIRECCION DE LA FABRICA, O SI HABIAM EDIFICIOS HABITADOS CERCA, ESPERO UNA RESPUESTA. GRACIAS.

Gonzalo dijo...

Peazo fabrica!!!! hasta con nazis y todo jaja

En cuanto lo de las fotos si están ya están escritas en la tarjeta no hay problema en sacarla del lector sin liberarlo, pero a mi hace años con un Linux me paso que sacaba la tarjeta mucho rato después de haber copiado y siempre salia con fallos la tarjeta al final llegue a la conclusión que el Linux se ponía a copiar las fotos justo antes de liberar la tarjeta, pero eso fue hace años ahora con Linux nunca me pasa eso saco la tarjetas y los pendrives sin liberarlos y no pasa nada (me supongo que seria un bug que arreglarían)
En Windows nunca me ha pasado eso.

abandonalia dijo...

Stewie: Yo uso lo que me dejan... :) Pero a partir de ahora con mucho cuidadín.

Oscar: A saber. Lo del tren pudimos verlo por todas partes... Pero lo sigo viendo raro.

¡Mondoke! Es un montón de basura. Pero con la luz adecuada se puede ver de otro modo. Gracias por comentar.

Anonimo: Pues si puedes caminar puedes hacerlo. Pásate por clubcela.com y apuntate a alguna quedada.

Lorenzo: Pues en el blog no aparece ni la mitad. Si tuviera que meter aqui todo lo que nos reimos no acababa nunca de postear. :)

Diana Sanchez Mustieles: No hace falta pedir permiso. Internet es como es porque puedes enlazar lo que quieras sin problema. Además de estar encantado de que lo hagas, claro.

Zagx: Las fotos del exterior no suelen ser tan interesantes. Por lo menos me lo parece. Esto lo hago "por amor al arte". Si pudiera ganarme la vida con esto lo haría, pero me temo que no hay mucho mercado en esto... :)
Para apuntarte, lo que ponía arriba: pasate por clubcela.com, que es desde donde se organiza todo.

natxo: Invitación aceptada. Ya te he escrito.

Dani: No has dejado dirección donde responderte... :/ ¿Vives en Alemania? Sí que había casas cerca. Incluso pared con pared.

Gonzalo: Estaban escritas por la cámara, y luego la tarjeta enchufada al mac con un lector USB de tarjetas. Es la primera vez que me pasa algo así. Y espero que la última.

LUCIANO PALERMO dijo...

IMPRESIONANTE!!!!

Anónimo dijo...

Por dios si son fotos de ordenador, los gráficos cantan!!! Eso sí las descripciones un 10

Víctor Rivero dijo...

Que tales fotasas!!! En algún minuto leere el texto. Lo industrial, edificios, maquinas, es hermoso, con una buena foto se puede ver como en un tren un corte armónico con la naturaleza.

Umpi dijo...

No había visto tu reportaje. Es magnífico!!! yo lo voy a ir publicando poco a poco, tengo muchísimas fotos!

Anónimo dijo...

Cuidado cn los sacos de aislante que viste, es amianto y suele ser cancerigeno si lo inhalas. Quienes eran los neonazis? El equivalente de los gitanos de españa que vigilan las obras?